Una tarde, me fui de casa de Valerie antes de lo previsto porque ella quería dormir.
Cuando llegué a mi entrada, el auto de Zion estaba allí.
Se suponía que no tenía que estar en casa.
Recuerdo que incluso sonreí porque pensé que quizá me había dado una sorpresa.
Entonces abrí la puerta principal y oí reír a mi hermana.
Se suponía que no iba a estar en casa.
Me dirigí al salón.
Y lo que vi allí me dejó helada.
Nadia estaba en brazos de Zion.
Ninguno de los dos se dio cuenta de que estaba ahí.
Ella le acarició la cara.
Entonces él la besó.
Lo que vi allí me dejó helada.
La mano de él le subió por la espalda y ella se acurrucó contra él como si lo hubiera hecho mil veces.
No recuerdo haber decidido hablar.
“¿Cuánto tiempo?”.
Nadia se apartó de un tirón.
Zion se giró tan rápido que se dio un golpe contra la mesita de centro.
Ella se apoyó en él
“¿Qué haces en casa?”.
De todas las cosas que podría haber dicho, esa fue la que eligió.
Nadia me miró con las lágrimas ya a punto de brotar.
“Por favor, déjanos explicarlo”.
“Nosotros”. Miré de uno a otro. “¿Ahora hay un ‘nosotros’?”.
Zion se acercó a mí.
“¿Qué haces en casa?”
Di un paso atrás.
“¿Cuánto tiempo?”, repetí.
Silencio.
Entonces Nadia susurró: “Unos meses. Simplemente… pasó. A veces, encuentras a tu verdadero amor en el último sitio en el que pensarías buscarlo”.
Algo dentro de mí se entumeció.
“Simplemente… pasó”.
Unos meses.
Meses sentada junto a Valerie en los hospitales mientras Zion me mandaba mensajes preguntándome cómo estaba su madre.
Meses en los que Nadia me llamaba para preguntarme si necesitaba algo.
¿Y “encontrar a tu verdadero amor”?
Miré a mi hermana y sentí náuseas.
Meses sentada al lado de Valerie en los hospitales
“Me sonreías a la cara mientras te acostabas con mi esposo”.
Nadia se echó a llorar.
“Y tú…”, me volví hacia Zion. “Podrías haber pasado tiempo con tu madre en vez de tener una aventura con mi hermana. Me das asco”.
Les di la espalda a los dos y subí a hacer las maletas.
Zion me siguió.
“Me das asco”.
“No puedes irte así”.
Me eché a reír.