Héctor fue el primero en abrazarlo.
—¡Cuñado! Patricia te va a matar. Pensaba que llegabas mañana.
Rodrigo apareció después.
Mateo, el hijo menor, fue el último.
Cuando Julián preguntó por la antigua oficina de Camila, Mateo palideció.
—La convertimos en área financiera —explicó Héctor—. Tu hermana lloraba cada vez que pasaba por ahí.
—¿Y sus cosas?
—Guardadas.
—Qué rápido borraron todo.
Héctor sonrió con incomodidad.
—La vida tenía que seguir.
Esa noche cenaron en casa de Patricia.
Julián comentó casualmente:
—Quiero arreglar la tumba de Camila. Está bastante descuidada.
La copa de Mateo chocó contra el plato.
Patricia lo miró.
—¿Fuiste hoy?
—Sí.
Hubo un silencio demasiado largo.
Horas más tarde, Julián regresó a la empresa con Lucía. Recuperaron de una bodega la vieja computadora de Camila.
En la carpeta de borradores había un correo nunca enviado.
Tenía fecha del mismo día del supuesto accidente.
Julián lo abrió.
“Papá, necesito hablar contigo antes de que alguien se entere. Revisé las cuentas de los últimos dos años. El tío Héctor y Rodrigo están sacando dinero de la empresa. Mateo también ha autorizado pagos. Ya encontré empresas fantasma y tengo pruebas. No confíes en nadie todavía.”
El archivo había sido guardado una hora y cuarenta minutos antes de que Camila fuera atropellada.
Julián dejó de mirar la pantalla.
La tumba vacía ya no parecía un error.
Parecía la última pieza de algo planeado.
Y todavía no podía imaginar que aquella traición familiar era apenas la parte menos monstruosa de lo que estaba a punto de descubrir.
PARTE 2
A las seis y media de la mañana siguiente, Lucía llamó.
—La historia de Patricia no coincide con el hospital.
Julián se incorporó de golpe.
—Explícate.
—La noche del accidente recibieron a una mujer de treinta años con traumatismo craneal, múltiples fracturas y pérdida severa de sangre. La hora coincide con Camila.
Julián contuvo la respiración.
—¿Murió?
—No. Fue estabilizada.
—Patricia me dijo que murió casi al llegar.
—Entonces Patricia mintió.
Había algo más.
La paciente fue trasladada veinticuatro horas después, pero en el sistema consultado por la investigación no aparecía claramente a qué institución.
Mientras Lucía seguía rastreando documentos, Julián solicitó una auditoría interna.