Está respirando.
Está luchando.
El quinto.
El sexto.
El séptimo.
Alguien en la habitación respiró profundamente y dijo:
—Siete.
Pensé que había terminado.
Por un momento cerré los ojos.
Quería creer que la parte más difícil ya había pasado.
Quería pensar que ahora me dirían que todos estaban vivos y que todo estaría bien.
Pero justo en ese momento cambió la voz de uno de los médicos.
—Esperen…
Esa sola palabra congeló toda la sala.