Mi esposo empezó a oler muy mal… lo que descubrió el urólogo nos dejó sin palabras

Con el sudor, la humedad y el paso de los días, el material había comenzado a generar aquel olor tan desagradable.

Mi esposo se había cambiado de ropa muchas veces, pero nunca había visto aquel pequeño fragmento porque estaba situado en un lugar difícil de observar.

El médico simplemente lo retiró.

Eso era todo.

No había ninguna infección grave.

No había enfermedad ninguna misteriosa.

Nuestro enorme drama de varios días había sido provocado por un diminuto pedazo de material adhesivo.

Durante unos segundos nadie dijo nada.

Entonces empecé a reírme.

Mi esposo también terminó riéndose.

—¿Todo este tiempo era eso? —pregunté.

El médico abierto.

—La buena noticia es que está perfectamente. Y probablemente esta será una consulta que ninguno de nosotros olvidará.

Al salir de la clínica, mi esposo me hizo prometerle una cosa:

—Por favor, no se lo cuentes a nadie.

Por supuesto le prometí que no lo haría.

 

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