Me llamo Ricardo Mendoza, soy de Albuquerque, tengo 36 años y hace poco más de un año perdí a mi esposa Claris, víctima de un cáncer agresivo que la consumió en tan solo seis meses. Desde entonces, mi vida y la de mis seis hijas se han convertido en un caos que ni todo el dinero del mundo podría solucionar.
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Soy el fundador de Mantec, una empresa tecnológica valorada en más de mil millones de reales. Parece que lo tengo todo: una mansión en Morumbi, coches de lujo, una cuenta bancaria que podría mantener a generaciones. Pero cuando el corazón está vacío, los metros cuadrados y los ceros en la cuenta bancaria solo resuenan. En las últimas dos semanas, 37
Han entrado niñeras por mi puerta.