La imagen muestra una impactante comparación entre una rodilla relativamente normal y una rodilla gravemente dañada con alteraciones destructivas en el hueso. Si bien las ilustraciones médicas impactantes pueden ser llamativas, no deben interpretarse como prueba de que un hábito en particular, como una postura al dormir, cause daño óseo o cáncer. En cambio, la imagen es útil para comprender cómo diferentes enfermedades y lesiones pueden afectar los huesos y las articulaciones, a veces mucho antes de que el problema se haga evidente.
A primera vista, la diferencia es difícil de pasar por alto.
Por un lado, la articulación de la rodilla luce relativamente lisa y organizada. El extremo redondeado del fémur se une a la parte superior de la tibia, creando la estructura que permite que la pierna se doble y se mueva.
Por otro lado, la anatomía normal aparece drásticamente alterada.
El hueso presenta una apariencia irregular, con