Sprints (Carreras de velocidad): Los aumentos repentinos de ritmo al correr elevan la presión arterial de forma abrupta y considerable, lo que representa un riesgo para la integridad vascular.
Saltos repetitivos o pliometría intensa: Los ejercicios que implican impactos constantes (como saltar a la cuerda o realizar saltos pliométricos) no solo aumentan el esfuerzo cardíaco, sino que también generan un desgaste significativo en las articulaciones más vulnerables.