PARTE 2: LA LLAVE QUE REVELÓ EL SECRETO DE MI PADRE

Mi padre cerró los ojos.

Parecía cansado.

Mucho más viejo que la última vez que lo había visto.

—No sabes toda la historia.

—Entonces cuéntamela.

Durante unos segundos solo escuchamos el viento moviendo las ramas del árbol viejo del patio.

Finalmente, mi padre caminó hasta la pequeña mesa de madera junto al cobertizo.

Se sentó.

Yo hice lo mismo frente a él.

Entonces colocó la llave sobre la mesa.

—Cuando compré esta casa hace treinta y ocho años, había algo que nadie sabía.

Lo miré en silencio.

—El terreno donde construimos la casa pertenecía originalmente a mi abuelo. Antes de morir, dejó un espacio oculto bajo la propiedad.

—¿Un espacio oculto?

Asintió.

—Un cuarto de almacenamiento antiguo. Un lugar donde guardaba documentos importantes.

Miré la llave.

—¿Y Derek lo sabe?

Mi padre tardó demasiado en responder.

Eso fue suficiente.

—Sí.

Sentí una presión en el pecho.

—¿Por eso están aquí?

—No solo por eso.

Respiró profundamente.

—Derek descubrió hace un año que mi abuelo había dejado algo relacionado con la propiedad.

—¿Qué?

—Una caja de seguridad.

Me quedé quieto.

—¿Qué había dentro?

Mi padre miró hacia la casa.

La ventana de la sala todavía estaba iluminada.

La misma sala donde mi hermano y su esposa bebían como si fueran dueños de todo.

—Documentos.

—¿Qué documentos?

—La escritura original del terreno.

Parpadeé.

—Pero la casa está a tu nombre.

—La casa sí.

Hizo una pausa.

—Pero hay una parte del terreno que mi abuelo protegió para la familia. Una parte que no puede venderse ni transferirse sin autorización de sus herederos.

Entendí entonces.

Derek no quería ayudar.

Quería encontrar algo.

—¿Cuándo empezó todo esto?

Mi padre bajó la cabeza.

—Cuando me enfermé el año pasado.

Mi expresión cambió.

—¿Qué?

—No fue algo grave. Pero tuve que i

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