La búsqueda en el hospital
Guardé el anillo en el bolsillo y conduje al hospital más cercano. En recepción mostré el volante desgastado con la foto de mi madre. La recepcionista, tras dudar, buscó en el sistema y me habló de una mujer sin identificar, ingresada semanas antes en estado de confusión y luego trasladada al área neurológica. Había sufrido una convulsión el día anterior y ya tenía dos visitas en su habitación.
Con el corazón desbocado, subí al tercer piso. Al abrir la puerta de la habitación 318, encontré a la pareja del restaurante junto a la cama. Y allí, más delgada y pálida de lo que recordaba, con un suero conectado a su mano, estaba mi madre.
La verdad detrás de los extraños
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