Pero me mantuve firme. Luché por ella. La defendí delante de todos. Y aunque todo el pueblo me tachó de ambicioso, loco o aprovechado, no me rendí.
La boda tuvo lugar en una antigua hacienda, iluminada con velas, decorada en blanco y con músicos tocando como si fuera una fiesta para gente influyente. Había demasiados hombres vestidos de negro, demasiadas radios en sus auriculares, demasiada seguridad para una boda