—Estaré ahí.
Alejandro soltó una risa breve.
—Procura no hacer una escena.
Lucía acarició la mejilla de su hija.
—No necesitaré hacerla. Ustedes ya prepararon una mucho más grande.
—¿Qué significa eso?
—Envíame la dirección.
Terminó la llamada antes de que pudiera interrogarla. Luego abrió la carpeta de piel que su abogada le había llevado al hospital.
Dentro guardaba una prueba de ADN certificada judicialmente. Alejandro era el padre de la niña con una probabilidad superior al 99.99%.
Pero aquel documento ya no era la
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