—¿Está seguro? —pregunté.
—Segurísimo. Estaba junto a los buzones. —Dudó un instante y añadió lo que terminó de derrumbarlo todo—. El portero lo reconoció apenas lo vio. Me dijo que era del señor del 4B, que viene casi todos
—¿Está seguro? —pregunté.
—Segurísimo. Estaba junto a los buzones. —Dudó un instante y añadió lo que terminó de derrumbarlo todo—. El portero lo reconoció apenas lo vio. Me dijo que era del señor del 4B, que viene casi todos