Mi esposo perdió su teléfono y cuando un desconocido me dijo dónde lo encontró, olvidé cómo respirar

—¿Está seguro? —pregunté.

—Segurísimo. Estaba junto a los buzones. —Dudó un instante y añadió lo que terminó de derrumbarlo todo—. El portero lo reconoció apenas lo vio. Me dijo que era del señor del 4B, que viene casi todos

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