Henry dejó de respirar.
En la fotografía aparecía Claire.
Mucho más joven, quizá de veintitantos años, sentada en los escalones de una casa modesta. A su lado había una mujer de cabello oscuro que sostenía a un niño pequeño.
En el reverso había una frase escrita a mano.
“Para Rachel y Mason. Siempre seréis parte de mi familia.”
Henry levantó lentamente la mirada.
—¿De dónde sacaste esto?
Mason le arrebató la fotografía con cuidado.
—Era de mi madre.
—¿Conocías a Claire?
—No.
—Entonces ¿por qué mi esposa aparece en una fotografía contigo?
Mason se quedó inmóvil.
—¿Su esposa?
Henry señaló la imagen.
—Claire Whitman.
El rostro del muchacho perdió el color.
Miró otra vez la fotografía.
—Mi madre nunca me dijo su apellido.
Henry sintió un escalofrío.
—¿Cómo se llamaba tu madre?