Jacinto no abrió el sobre. Primero miró a Elena, todavía cubierta de polvo, y le preguntó si podía sostenerse. Ella asintió y, por primera vez desde que Rodrigo había llegado, dejó de intentar calmar a su hijo.

Parte 2:
Jacinto no abrió el sobre. Primero miró a Elena, todavía cubierta de polvo, y le preguntó si podía sostenerse. Ella asintió y, por primera vez desde que Rodrigo había llegado, dejó de intentar calmar a su hijo.
—No firmes nada, Jacinto —dijo.
Rodrigo estiró la mano.
—¿Qué traes ahí?
Jacinto cerró los dedos alrededor del sobre.
—Algo que pensaba darte hoy.
Rodrigo quiso arrebatárselo, pero uno de los comerciantes que había visto caer a Elena se acercó y puso la caja de madera entre ambos, sin tocar a ninguno.
—Déjalo hablar —dijo solamente.
Rodrigo miró alrededor y comprendió que ya todos habían visto lo ocurrido.
Entonces cambió de tono.
—Papá, no hagas un espectáculo. Dame eso y hablamos en privado.
Jacinto negó con la cabeza.
Había guardado aquel secreto durante 1 mes porque todavía esperaba encontrar una manera de ayudar a su hijo sin perder la tierra ni destruir a la familia.
Pero después de ver a Elena en el suelo, esa opción se había terminado.
Jacinto extendió el sobre hacia Elena.
Ella lo tomó, y Rodrigo reconoció algo escrito en el frente que hizo que diera un paso hacia ella.

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