El padre de la joven confesó públicamente que había guardado silencio por miedo.
Pero el descubrimiento más impactante ocurrió durante el último registro del centro abandonado.
Detrás de una pared falsa, los investigadores encontraron quince expedientes originales de admisión.
No catorce.
**Quince.**
La joven miró fijamente la última carpeta.
Su fotografía estaba sujeta a la portada.
Ella también había sido seleccionada.
Ella también habría formado parte del programa.
Su fiebre la había salvado.
O eso creía.
Entonces abrió el informe médico que había dentro.
El análisis de sangre no mostraba ninguna infección.
Ningún virus.
En cambio, los investigadores encontraron rastros de un medicamento capaz de provocar síntomas similares a la fiebre.
Ella miró lentamente a su padre.
Él comenzó a llorar.
—No podía detener el autobús —susurró.
—Así que te detuve a ti.