Una tabla crujió bajo sus pies.
—Hay alguien ahí —dijo Andrés.
La perilla de la bodega empezó a moverse. Mariana empujó unas cajas contra la puerta, abrió una salida trasera oxidada y escapó por el jardín. Se rasgó el saco, se cortó una mano con la malla y corrió descalza hasta su automóvil.
Esa noche fingió normalidad. Andrés llegó oliendo al perfume de Claudia y volvió a hablarle del “comprador perfecto”. Mariana dijo que lo pensaría.
Cuando él se durmió, revisó su portafolio. Dentro encontró una carta dirigida a ella: la financiera exigía el pago de dos millones y medio de pesos por una garantía vencida.
Detrás de la pared dormía el hombre que había falsificado su firma, usado a su hijo y planeado quitarle el único patrimonio que poseía.
Y Mariana todavía no sabía que el golpe más cruel no venía de Claudia… No podía creer lo que estaba a punto de ocurrir.
PARTE 2
A la mañana siguiente, Mariana llamó al abogado Javier Salas, quien años atrás había asesorado a la empresa donde ella trabajaba. Le mostró la grabación, las fotografías de la carta y los movimientos extraños de su correo electrónico.
Javier fue directo:
—El departamento es tuyo. Andrés no puede venderlo, pero sí puede intentar hacerlo con documentos falsos. Primero protege la propiedad. Después denuncia la garantía.
Ese mismo día Mariana solicitó ante el Registro Público una alerta para impedir cualquier operación sin su presencia, cambió todas sus contraseñas y guardó las escrituras, su pasaporte y el acta de nacimiento de Emiliano en una caja de seguridad.
En su cuenta encontró un acceso desconocido desde el que habían descargado una constancia del departamento.
Por la tarde, Héctor Valdés, uno de los inversionistas de Andrés, llegó a buscarla.
—Su marido aseguró que usted vendería la propiedad y pagaría las deudas —dijo—. Incluso me mostró la garantía.
—Yo no firmé nada.
Héctor palideció. Le entregó mensajes donde Andrés afirmaba que Mariana apoyaba totalmente la constructora y que el dinero llegaría antes del lunes.
Esa noche, Claudia escribió: “Necesito verte sin Andrés. Voy a decirte la verdad”. Minutos después borró el mensaje, pero Mariana ya había tomado una captura.