Entonces Rogelio aparecería como el hombre dispuesto a “perdonarla”.
Si Lucía aceptaba casarse con él, Beatriz conservaría el control de las propiedades.
Y si no aceptaba…
Uno de los hombres declaró que Beatriz había dicho:
—Una muchacha sola y desacreditada no puede defender una herencia durante mucho tiempo.
Cuando escuché aquello sentí deseos de romper algo.
Lucía, en cambio, se quedó completamente quieta.
Su dolor era más profundo.
Aquella mujer no era una desconocida.