Habla desde la preocupación, no desde la acusación.
Describe situaciones concretas, como la dificultad para usar una habitación, en lugar de etiquetar a la persona.
Pregunta qué necesita y escucha antes de proponer soluciones.
Avanza con objetivos pequeños y realistas, acordados entre todos.
Respeta las pertenencias y evita retirarlas sin consentimiento, salvo que exista un riesgo inmediato de seguridad.uando la acumulación afecta a un familiar, amigo o vecino, la forma de abordar el tema puede marcar una diferencia. Las discusiones, las amenazas o tirar pertenencias sin permiso suelen aumentar la desconfianza y el malestar. También pueden romper el vínculo que permitiría ofrecer ayuda.
Una conversación más respetuosa
Habla desde la preocupación, no desde la acusación.
Describe situaciones concretas, como la dificultad para usar una habitación, en lugar de etiquetar a la persona.
Pregunta qué necesita y escucha antes de proponer soluciones.
Avanza con objetivos pequeños y realistas, acordados entre todos.
Respeta las pertenencias y evita retirarlas sin consentimiento, salvo que exista un riesgo inmediato de seguridad.