**El relojero de los segundos robados**

El aliento de Elías se entrecortó. Conocía ese reloj. Él mismo lo había hecho treinta años atrás para su esposa, Clara. Había grabado una pequeña luna creciente en la parte posterior. Pero Clara no había simplemente cruzado la puerta; se había desvanecido en la niebla matutina sin dejar rastro, dejando solo el reloj sobre la mesa de

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