VOLVÍ A MÉXICO DESPUÉS DE NUEVE MESES Y ENCONTRÉ A MI SUEGRA VIVIENDO EN MI CASA, USANDO MIS COSAS Y DEJÁNDOME UNA LISTA DE REGLAS… PERO CUANDO VI LA CARA DE MI ESPOSO, ENTENDÍ QUE ÉL LE HABÍA OCULTADO ALGO MUCHO PEOR

—Mi hijo estaba desesperado.

La miré.

—¿Y su solución fue vender mi casa?

—¡Nuestra solución era salvar a esta familia!

—No. Su solución era salvar a Mauricio usando algo que no les pertenece.

Arturo cerró su carpeta.

—Señora, creo que lo mejor será suspender cualquier gestión.

—Sí.

Lo acompañé hasta la puerta.

Antes de salir, se detuvo.

—Hay algo que debería saber.

Mauricio se levantó inmediatamente.

—Arturo.

El agente lo ignoró.

—Nosotros recibimos documentación que supuestamente acreditaba que usted estaba enterada del proceso.

Sentí un frío recorriéndome la espalda.

—¿Qué documentación?

Arturo sacó una hoja.

Era una copia de una carta.

Abajo estaba mi nombre.

Y una firma.

Mi firma.

O algo que intentaba parecerse a ella.

La observé durante varios segundos.

—Yo nunca firmé esto.

Mauricio cerró los ojos.

Teresa empezó a decir:

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