PARTE 2 — EL SECRETO QUE CALEB NUNCA ME CONTÓ KARA
Volví a leer aquella frase varias veces.
“Mamá, hay algo que necesitas saber sobre ella.”
Mis manos temblaban tanto que apenas podía sujetar las hojas KARA.
La mujer que me había entregado la carta permanecía frente a mí, en silencio. Se llamaba Elena. Tenía los ojos enrojecidos y parecía debatirse entre dejarme sola o quedarse a mi lado.
Seguí leyendo.
“Mamá, su nombre es Lucía. Y no es una desconocida para mí.”
Levanté inmediatamente la mirada.
—¿Lucía es su hija? —pregunté.
Elena asintió.
Sentí un escalofrío.
Volví a la carta.
“Probablemente estés enfadada porque nunca te hablé de ella. No fue porque no confiara en ti. Fue porque Lucía me pidió que no lo hiciera.”
Entonces Caleb comenzó a contarme una historia que yo desconocía por completo.
Había conocido a Lucía casi un año antes de enfermar.
Todo empezó en
un pequeño parque cerca de nuestra casa.
Caleb había ido allí una tarde para despejarse después de clase. Vio a una chica sentada sola en un banco, mirando a unos niños jugar.
Al principio no le prestó atención.
Pero unos minutos después, la joven se levantó y tuvo que apoyarse rápidamente en el banco.
Caleb corrió hacia ella.
—¿Estás bien?
Lucía intentó sonreír.
—Sí. Solo necesito sentarme.
Caleb quiso llamar a una ambulancia, pero ella se negó.
Fue entonces cuando Lucía le confesó que tenía una enfermedad cardíaca grave.
Necesitaba un trasplante.
Nadie sabía cuánto tiempo tendría que esperar.
Caleb se quedó con ella hasta que Elena llegó para recogerla.
Después de aquel día comenzaron a hablar.
Primero fueron mensajes ocasionales.
Después, conversaciones todos los días.
Caleb la acompañaba algunas veces al hospital y, cuando Lucía estaba demasiado cansada para salir, se sentaba junto a ella durante horas.
Yo