Mi vecino aplastó la bicicleta que mi hijo compró después de ahorrar casi un año y se negó a pagarla… yo quería llevarlo hasta el juzgado, pero mi hijo ya había preparado algo que nadie en la colonia esperaba

 

Pero Mateo estaba demasiado tranquilo.

 

Eso me llamó la atención.

 

 

Durante varios días casi no mencionó la bicicleta.

 

El sábado por la mañana apareció en la cocina mientras yo tomaba café.

 

—Papá, ya no hagas nada con Rogelio.

 

Levanté la mirada.

 

—¿Cómo que no haga nada?

 

—Yo ya lo arreglé.

 

Dejé la taza sobre la

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