* eliminar las bacterias,
* favorecer la salud de las encías,
* Facilitar la deglución.
La mayoría de los adultos producen entre **0,5 y 1,5 litros de saliva al día**, aunque la cantidad exacta varía de persona a persona.
Curiosamente, la producción de saliva suele disminuir durante el sueño. Sin embargo, dado que la deglución también se ralentiza significativamente, incluso una pequeña cantidad de saliva puede provocar babeo.
## La causa más común: la posición al dormir
Una de las explicaciones más sencillas para el babeo nocturno es la forma en que duermes.
Las personas que duermen de lado o boca abajo son más propensas a babear porque la gravedad permite que la saliva salga más fácilmente de la boca.
Las personas que duermen boca arriba suelen babear menos porque la saliva permanece de forma natural en la parte posterior de la garganta, donde se puede tragar con mayor facilidad.
Si el babeo solo ocurre ocasionalmente y normalmente duermes de lado, por lo general no hay motivo de preocupación.
## Sueño profundo y músculos relajados
Durante las fases más profundas del sueño, los músculos de todo el cuerpo se relajan más.
Esto incluye los músculos que rodean la boca y la mandíbula.
A medida que estos músculos se relajan, los labios pueden separarse ligeramente, creando un camino que facilita la salida de la saliva de la boca.
Muchas personas notan que babean más después de:
* dormir muy profundamente,
* recuperar el sueño perdido,
* tomar siestas después del agotamiento,
* dormir más de lo habitual.
En estas situaciones, el babeo suele ser temporal.
## Congestión nasal y alergias
Respirar cómodamente por la nariz ayuda a mantener la boca cerrada durante el sueño.
Cuando la nariz se bloquea debido a alergias, un resfriado, congestión nasal u otras causas, las personas suelen respirar por la boca.
Respirar por la boca aumenta la probabilidad de que se escape saliva mientras se duerme.