¿Era dinero?
¿Documentos?
¿O había algo mucho peor?
Finalmente, volví a acostarme.
Aquella noche apenas dormí.
Por primera vez desde mi accidente, no me sentí completamente segura junto al hombre que dormía a mi lado.
A la mañana siguiente, Ashton se levantó temprano.
Normalmente, antes de irse al trabajo, siempre se acercaba a mi lado de la cama, me besaba la frente y me preguntaba si necesitaba algo.
Pero aquella mañana fue diferente.
Escuché el sonido de la ducha, el ruido de los cajones y sus pasos apresurados por el dormitorio.
—Tengo una reunión importante —anunció mientras se abrochaba la camisa—. Probablemente vuelva tarde.
—¿Otra vez? —pregunté, intentando mantener la voz tranquila.
Hubo un breve silencio.
—Sutton, ya hablamos de esto. Mi trabajo está siendo bastante complicado últimamente.
—Lo sé. Solo quería saber si estarías en casa para cenar.
—No me esperes despierta.