Los ojos de Julián se abrieron lentamente.
Por un instante
fugaz, vio al hombre con el que se había casado, al marido que le había enviado flores todos los lunes durante diez años seguidos. Entonces su expresión cambió al notar que ella permanecía en silencio en el umbral.
PARTE 1: LA HABITACIÓN QUE LO CAMBIÓ TODO
Alrededor de las once de la mañana, Clara llegó a casa después de cuatro meses de viaje de negocios. Había mantenido su regreso en secreto a propósito, pues quería sorprender a su esposo e hijo con una comida casera. En su bolso llevaba verduras frescas, un trozo de carne y todos sus alimentos favoritos, pequeños recordatorios de la vida a la que anhelaba regresar.
Mientras subía las escaleras hacia el apartamento, un silencio inquietante la envolvió. No había música, ni televisión, ni siquiera los sonidos familiares de alguien moviéndose por las habitaciones. Llamó una vez, y luego otra, con más fuerza.