Y, sobre todo, echas de menos a esas personas que consiguieron que la palabra «casa» significara mucho más que una dirección.
A veces los momentos más felices de nuestra vida pasan sin que nos demos cuenta. Solo comprendemos lo felices que fuimos cuando ya no podemos volver a vivirlos. ❤️
¿Qué decía tu abuela cuando aparecías por sorpresa en su casa? ¿Y qué pequeño detalle de aquel hogar recuerdas todavía como si hubieras estado allí ayer?DE NIÑA ESTABA CONVENCIDA DE QUE EN CASA DE MI ABUELA HABÍA UNA MAGIA ESPECIAL… Y NO TENÍA NADA QUE VER CON LA CASA
Podíamos aparecer cualquier domingo después de comer, una tarde de verano o simplemente porque nos pillaba cerca. Nadie llamaba antes para preguntar si les venía bien que fuéramos.
Abríamos aquella puerta tan conocida y enseguida escuchábamos la voz de mi abuela desde el fondo de la casa: «¡Ay, mis niños! ¡Qué alegría que hayáis venido! ¡Venid aquí, que os vea!».