“¿Papá?”.
“Penny, necesito que vengas a casa”.
Su voz cambió al instante. “¿Qué pasó?”.
“¿Papá?”.
Miré la carta de Irene que tenía en la mano.
“Tu madre me dejó algo”.
“¿Qué tipo de cosa?”.
“Aún no lo sé. Ese es el problema. Por favor, cariño”.
“Ya voy”.
“¿Qué tipo de cosa?”.
***
Veinte minutos después, Penélope entró con el bolso en la mano. Me echó un vistazo y cerró la puerta tras de sí.
“Papá, dímelo”.
Le mostré la carta.
“Tu madre estuvo casada antes que conmigo”.
Penélope me miró fijamente. “¿Antes de ti?”.
“Papá, cuéntamelo”.
“A los 18 años”.
“¿Lo sabías?”.
“No. No tenía ni idea”.
Se sentó a mi lado.
Volví a abrir la carta.
“Ella pensaba que el divorcio era definitivo. Catorce años después de casarnos, se enteró de que no lo era”.
“No. No tenía ni idea”.