Pero todavía quedaban muchas cartas dentro de la caja.
Cogí otra.
Era mucho más antigua.
El papel
estaba amarillento y los bordes casi se deshacían entre mis dedos.
No estaba escrita por Harold.
La firma al final decía:
Eleanor.
Comencé a leer.
«Harold, si algún día recibes esta carta, quiero que sepas que nunca quise alejar a Thomas de ti.»
Se me cortó la respiración.
La carta explicaba que los padres de Eleanor habían interceptado durante años la correspondencia entre ambos. Eleanor había escrito muchas veces a Harold, pero ninguna de aquellas cartas había llegado a sus manos.
Y, según lo que estaba leyendo, las cartas que Harold había enviado tampoco habían llegado a Eleanor.
Sus familias habían decidido separarlos sin que ninguno de los dos conociera toda la verdad.
Pero había algo que todavía no entendía.