EL GRAN JEFE LA DESPIDIÓ POR QUEDARSE DORMIDA SOBRE EL ESCRITORIO SIN SABER QUE LLEVABA 48 HORAS PROTEGIENDO EL SISTEMA DE UNA TRAICIÓN VALORADA EN CIENTOS DE MILLONES DE EUROS

Daniel dejó de respirar durante un instante.

No era una estimación.

No era una advertencia.

Era dinero real.

El sistema acababa de dividir aquella cantidad en 63 transferencias diferentes hacia cuentas abiertas en Portugal, Malta, Luxemburgo y otros destinos que Daniel ni siquiera alcanzó a leer.

Un contador comenzó a descender.

00:03:56.

“¿Qué demonios es eso?”, preguntó Alejandro.

Nadie respondió.

Daniel golpeó varias teclas.

Nada.

Intentó abrir el panel administrativo.

ACCESO DENEGADO.

Volvió a intentarlo.

ACCESO DENEGADO.

“Señor Mendoza…”

La voz del muchacho temblaba.

“Creo que acabamos de activar algo.”

Alejandro avanzó hacia las pantallas.

“Deténgalo.”

Daniel lo miró.

Por primera vez desde que trabajaba allí, no vio al presidente del grupo empresarial.

Vio a un hombre que acababa de comprender que había cometido un error.

“No sé cómo.”

Aquellas 3 palabras cambiaron el aire de la sala.

Javier apareció detrás de ellos.

“Desconectemos la red exterior.”

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