Miré el retrato que había dibujado de mí, riéndome con la boca bien abierta.
Por primera vez en semanas, mi hija había salido de casa sin intentar ocultar ninguna parte de sí misma.
Miré el retrato que había dibujado de mí, riéndome con la boca bien abierta.
Por primera vez en semanas, mi hija había salido de casa sin intentar ocultar ninguna parte de sí misma.