Lo pensé durante mucho tiempo.
Tenía miedo.
Estaba nerviosa.
Incluso me planté frente al espejo y me dije:
“Margaret, ¿te has vuelto loca? Es muchísimo más joven que tú.”
Pero otra voz dentro de mí susurraba:
“¿Y por qué no? ¿Acaso ya no tienes derecho a ser amada?”
Así que acepté.
El día de nuestro encuentro me preparé como me había preparado muchos años atrás para mi primera cena con mi esposo.
Me puse mi vestido más bonito.
💔 “Tengo 68 años… y sí, todavía quería sentirme amada. Pero estuve a punto de entregar los últimos años de mi vida a un mentiroso…” 😨‼️
Nunca imaginé que, a esta edad, terminaría viviendo una historia que algún día compartiría con ustedes con vergüenza, dolor, pero también con gratitud.
Me llamo Margaret Wilson.
Tengo 68 años.
Vivo en Estados Unidos.