L NOVIO DE MI MADRE DE 72 AÑOS SIEMPRE SE IBA ANTES DE LAS 7:30 DE LA NOCHE, Y TODOS CREÍAMOS QUE TENÍA OTRA MUJER. PERO UNA NOCHE MI HIJA DE 15 AÑOS LO SIGUIÓ Y REGRESÓ LLORANDO

Si una amiga le sugería conocer a un viudo, respondía que estaba demasiado ocupada.

Si alguien la invitaba a una reunión, encontraba una excusa.

Su mundo se redujo a su casa, sus plantas, la iglesia los domingos y las visitas de su nieta.

Yo intentaba convencerla de que todavía tenía derecho a enamorarse.

Ella siempre sonreía.

—Ay, hija, esas cosas ya no son para mí.

Pero todo cambió una mañana de primavera.

Mi madre participaba en un grupo de jardinería de la colonia.

Cada sábado se reunían para intercambiar plantas, semillas y consejos.

Fue allí donde conoció a Roberto Salcedo.

Tenía cincuenta y siete años.

Era alto, de cabello entrecano y una sonrisa tranquila.

Sabía muchísimo sobre rosales.

Y, según mi madre, tenía una paciencia extraordinaria para escuchar.

La primera vez que ella me habló de él, fingió indiferencia.

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