Una semana después llegó otra noticia preocupante.
Sergio ya había comenzado el trámite del seguro.
Además, utilizando los poderes corporativos que Mariana había firmado años atrás, había tomado control de Nexo.
La mujer que él creía desaparecida estaba viendo cómo intentaba quedarse con todo lo que ella había ayudado a construir.
Necesitaba saber qué estaba diciendo mientras ella permanecía oculta.
Fue entonces cuando don Eusebio le entregó su teléfono.
La primera publicación parecía perfecta para cualquiera que no conociera la verdad.
Sergio aparecía como un esposo destruido. Escribía que seguiría buscando respuestas y que nunca dejaría de esperar el regreso de Mariana.
Pero después apareció una segunda imagen.
La fotografía había sido tomada en un restaurante de Guadalajara.
Sergio estaba sentado frente a Paulina.
Los dos brindaban.
La escena tenía un detalle que para Mariana resultó más fuerte que cualquier confesión: no había pasado ni una semana y media desde el intento de asesinato.