La última voluntad de mi esposa fue que buscara a mi primer amor, y lo que descubrí me quebró por dentro

 

Ella apenas movió la cabeza, con los labios apretados, como si decir una palabra más pudiera romper algo definitivo. Una enfermera apareció en la puerta y me indicó, con suavidad, que Carol necesitaba descansar. Me incliné, le besé la frente y salí al pasillo con el corazón golpeándome contra las costillas.

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