Y por primera vez en meses, volvió a sentirse ligero.
PARTE 2: EL ECO DE UNA HABITACIÓN SILENCIOSA
El peso físico había desaparecido, pero la gravedad emocional de lo que los médicos habían extraído permanecía en el aire estéril de la sala de recuperación. Los cirujanos habían extraído un «bebé de piedra» —un litopedión— que había habitado en Larissa durante más de treinta y cinco años. Mientras el mundo