Y eso incomoda al grupo.
No porque se crean superiores, sino porque tienen un código ético distinto. Si no hay algo bueno que decir, prefieren no decir nada.estímulo externo constante para sentirse completas.
Pueden pasar tiempo consigo mismas sin angustia.
Eso desconcierta a quienes miden la felicidad por la cantidad de personas alrededor.
Pero su bienestar no depende de la validación externa, sino de la conexión interna.
Sin embargo, es importante distinguir entre:
Estar sola por elección consciente.
O aislarse por miedo a la vulnerabilidad.
Esa diferencia es clave.
Han sido heridas y ahora son cautelosas
Muchas no comenzaron solas.
Intentaron confiar. Se abrieron. Apostaron por amistades que terminaron en traición, abandono o manipulación.
Y aprendieron.
Ahora son más cuidadosas.
Más reservadas.
Más lentas para confiar.
Esa protección puede parecer frialdad desde afuera, pero en realidad es una herida que aún no ha terminado de sanar.