Beyond the barn and pond, a narrow gravel lane led toward a smaller white house.
Four rooms.
A tin roof.
A porch swing.
And behind it, a grove of forty-one pecan trees.
Esa casita era mi casa de la infancia.
Mi madre, Odessa Whitsett, trabajó para la familia Lockridge durante cuarenta y tres años.
Ella preparó comidas, limpió habitaciones, lavó la ropa y cuidó la propiedad.
A cambio, recibió salarios modestos y permiso para vivir en la pequeña casa.
My father worked on the farm.
He repaired fences, maintained equipment, and cared for the animals.
When he died in a farm accident in 1961, I was eight years old.
Mr. Walter Lockridge helped cover the funeral expenses.
My mother never forgot that kindness.
Neither did I.
Durante la mayor parte de mi infancia, creí que los Lockridges eran simplemente personas ricas que le habían dado a nuestra familia un lugar para vivir.