Estoy aquí, en el hotel, pero no iré a vuestra habitación sin tu permiso.
Si no quieres volver a verme nunca, lo entenderé.
Daniel.”
Levanté la mirada hacia el gerente.
—¿Dónde está?
El hombre dudó durante un instante.
—Abajo, en el vestíbulo. Pero dijo que, si usted no quiere verlo, se marchará inmediatamente.
Lily todavía sostenía la caja de música.
—Mamá, ¿quién es Daniel?
Me arrodillé delante de ella.
Durante tres años había imaginado qué diría si algún día llegaba aquel momento. Había pensado en proteger a mi hija y decirle que Daniel no merecía verla.
Pero cuando miré el rostro delgado de Lily, comprendí que aquella decisión no era únicamente mía.
—Daniel es tu padre —susurré.
Lily se quedó en silencio.
—¿Es el papá que vive muy lejos?
—Sí.
—¿Está aquí?
Asentí.
—¿Quieres conocerlo?