Su voz bajó.
—Los últimos días fueron muy difíciles.
Miré las fotografías otra vez.
Por primera vez dejaron de ser imágenes de una desconocida.
Eran fotografías de una mujer que sabía que quizá no me vería crecer.
—¿Ella preparó todo esto antes de que yo naciera?
—La mayor parte, sí.
—¿Y te pidió que me criaras?padre tardó.
—Nos pidió a los dos.
Se me apretó el pecho.
—Entonces mamá sabía desde el principio.
—Sí.
—Sabía quién era Ana.
—Sí.
—Sabía del fideicomiso.
—Sí.
Sentí que la rabia volvía.
—Entonces ¿qué descubriste ayer?
Mi padre sacó un papel de la parte inferior de la caja.
—Esto.
Era una notificación reciente.
Mi nombre aparecía arriba.
La fecha era de una semana después de mi cumpleaños.
Leí despacio.
El administrador del fideicomiso informaba que yo ya tenía derecho a asumir el control.