Hay que prestar atención cuando alguien comienza a:
pedir dinero con frecuencia;
presionar para compartir cuentas demasiado rápido;
solicitar préstamos constantemente;
pedir acceso a información financiera;
insistir en cambiar documentos importantes;
hablar de propiedades o bienes antes de que exista suficiente confianza;
intentar alejarte de familiares o personas de confianza.
El amor no debería obligarte a poner en riesgo tu estabilidad económica.
4. Dos vidas completas tienen que aprender a convivir
A los 60 años no estás empezando desde cero.
Ya tienes hábitos, gustos, amigos, familia, recuerdos y rutinas.
La otra persona también.
Por eso, una relación madura no consiste necesariamente en hacer absolutamente todo juntos.
Cada uno puede conservar espacios propios.
Tal vez uno disfruta viajar y el otro prefiere quedarse en casa. Uno puede ser muy sociable mientras el otro necesita más tranquilidad.
La clave está en encontrar un equilibrio.