ME BAJARON DEL AVIÓN PARA CEDERLE MI ASIENTO A UN MILLONARIO… SIN SABER QUE YO ERA LA ÚNICA PERSONA QUE PODÍA SALVARLE LA VIDA

La Cirujana Fantasma.

No me gustaba.

Pero tampoco me molesté en desmentirlo.

Esa tarde regresé al hospital donde trabajaba en Chicago y me encerré en mi oficina.

Apagué el teléfono.

O eso intenté.

Apenas habían pasado veinte minutos cuando alguien golpeó la puerta.

Era mi colega y amigo, el doctor Daniel Foster.

—¿Qué pasó?

Levantó mi maleta rota.

—Parece que te atropelló un camión.—Una aerolínea.

—¿Qué?

Le conté todo.

Cuando terminé, Daniel se quedó mirándome como si esperara que en algún momento dijera que estaba bromeando.

—¿Expulsaron del vuelo a la cirujana que iba a salvar al tipo al que le cedieron el asiento?

—Exactamente.

Daniel se dejó caer en la silla.

—Eso tiene que ser una especie de récord mundial de estupidez.

No respondí.

Él vio mi expresión y dejó de bromear.

—¿Destruyeron también las ampollas?

Asentí.

—Todas las que llevaba.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *