El 20 de noviembre de 2019, los hermanos circulaban por la carretera estatal 71 cuando estalló una discusión.
Santiago perdió el control del automóvil. El vehículo atravesó una barrera de seguridad, volcó y cayó por un terraplén.
Santiago logró salir con heridas relativamente leves.
Sebastián permaneció inconsciente, atrapado entre los restos del automóvil.
El humo comenzó a salir del motor.
En lugar de identificarse inmediatamente y ayudar a los equipos de rescate a localizar a su hermano, Santiago tomó una decisión espantosa.
Intercambió sus carteras y dejó su anillo de bodas junto a Sebastián.
Cuando llegaron los servicios de emergencia, Santiago se identificó como su hermano.
El automóvil quedó envuelto en llamas y el cuerpo de Sebastián sufrió quemaduras que lo dejaron irreconocible.
Todo el mundo creyó que Santiago había muerto.
Durante tres años vivió bajo la identidad de su hermano fallecido.