Yo seguía extrañando profundamente a Emily.
Su ausencia continuaba doliendo, pero aquella experiencia me enseñó una lección que jamás olvidaré: amar a alguien no significa justificar sus peores errores ni encubrir el daño que ha causado.
A veces, la mayor prueba de amor consiste en encontrar el valor para afrontar la verdad, asumir las consecuencias y hacer todo lo posible por reparar las injusticias.