Una fotografía de Nathan cuando era recién nacido.
En el reverso, alguien había escrito:
Mi hijo. Te robaron de mis brazos. Algún día lo entenderán.
Cuando la confrontaron con las pruebas, Vanessa confesó que había reconocido a Nathan en cuanto vio su nombre en la lista de visitantes de la maternidad.
Había seguido su vida desde la distancia durante años.
Pero culpaba a Margaret por haber criado al niño que ella creía que le habían robado.
Por eso, cuando supo que Nathan y yo esperábamos un bebé, decidió vengarse.
No pretendía hacerle daño físico a Nathan.
Quería que experimentara lo mismo que ella había sufrido.
La pérdida de un hijo.
Vanessa admitió que había intercambiado a nuestra hija por otra recién nacida durante el período de vigilancia médica.