Mi esposo nunca había sido romántico. Pero en mi 66.º cumpleaños, de repente llegó a casa con 101 rosas rojas y me pidió que me tomara una foto con él… Pensé que por fin había cambiado. Pero lo que hizo con nuestra foto me hizo cuestionar nuestros 42 años de matrimonio…

El amor no es simplemente la ausencia de crueldad.

El amor es respeto.

Es honestidad.

Y cuando una pequeña voz dentro de ti te dice que algo no está bien, a veces debes escucharla.

Recibí mis primeras 101 rosas rojas a los sesenta y seis años.

No me las regalaron por amor.

Pero después de cuarenta y dos años viviendo al lado de otra persona, hicieron que por fin empezara a vivir también para mí misma.

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