Y aquellas pocas palabras fueron suficientes para hacerme sentir un escalofrío por todo el cuerpo.
Lo que estaba escrito allí cambió todo lo que creía saber sobre el hombre con el que había vivido durante cuarenta y dos años.
El resto de la historia está en los comentarios 👇‼️
El mensaje decía:
“Está bien, ahora te creo. Pero dijiste que todavía no podías irte por culpa de ella…”
Me quedé mirando la pantalla durante mucho tiempo.
Después miré las 101 rosas rojas que estaban sobre la mesa.
Mis manos empezaron a temblar.
El mensaje lo había enviado una mujer llamada Linda.
Abrí su conversación.
Llevaban meses escribiéndose.
Al principio, todo parecía normal.
“¿Cómo estuvo tu día?”
“¿Ya comiste?”
“Te extraño.”
Entonces vi mi nombre.
Robert le había hablado de mí a Linda.
Solo que la Susan que él había descrito no se parecía en absoluto a mí.