Mi hija cumplía cinco años cuando tiré el regalo de mi suegra. Mi esposo me gritó delante de ella: “¡Sácalo ahora mismo!” Lo hizo él, abrió la caja y empezó a temblar al leer la nota escondida bajo el juguete destrozado. Yo sólo le dije: “Ahora revisa tus cuentas”. Unas horas después apareció una transferencia de 650 mil pesos… y una familia secreta.

Después revisó los documentos de la casa.

—¿Tú firmaste el crédito?

—No.

—¿Eres copropietaria?

—No. Mauricio insistió en manejarlo solo. Estamos casados por separación de bienes.

La abogada levantó las cejas.

—Entonces quiso tener el control completo de la propiedad y de la deuda. Habrá que revisar cada documento, pero en principio no puede exigirte que sigas pagando una obligación bancaria que él contrató personalmente.

Sentí que respiraba por primera vez en días.

—¿Y el dinero de mis padres?

Mariana señaló el estado de cuenta.

—Eso es otra historia. Ellos entregaron dinero con un propósito específico y tenemos evidencia de que Mauricio lo desvió casi inmediatamente. Hay base para reclamarlo y tendremos que determinar también la responsabilidad de Valeria.

Dos horas después salí del despacho con una carpeta llena de copias.

Pensé que Teresa tardaría algunos días en reaccionar.

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