David le preguntó cuánto tiempo llevaba hablando de aquello con Ethan.
Ella respondió que habían estado considerando distintas posibilidades.
Entre aquellas posibilidades figuraba reorganizar dos matrimonios sin que los otros cónyuges lo supieran.
Les pedí que dejaran la discusión allí.
Había asuntos prácticos que resolver, pero no íbamos a solucionarlos alrededor de una tarta de cumpleaños mientras Noah escuchaba desde otra habitación.
David se ofreció a marcharse por su cuenta.
Vanessa se puso de acuerdo con su hermana para que fuera a recogerla.
A ninguno de los dos lo llevó a casa la persona a la que acababan de engañar.
Ethan quería permanecer sentado a la mesa hasta que yo aceptara que podíamos arreglarlo.
No acepté.
Le dije que hablaríamos al día siguiente, después de que hubiera recibido asesoramiento y de que Noah hubiera sido debidamente tranquilizado.