—Llama a Tara —dije—. Dile que hubo un error.
Suspiró.
“No voy a humillar a mi hermana por unas prendas de ropa.”
“¿Entonces humillar a tu esposa embarazada es aceptable?”
“Anna,
—Llama a Tara —dije—. Dile que hubo un error.
Suspiró.
“No voy a humillar a mi hermana por unas prendas de ropa.”
“¿Entonces humillar a tu esposa embarazada es aceptable?”
“Anna,