Zion se acercó a mí.
“¿Qué haces en casa?”
Di un paso atrás.
“¿Cuánto tiempo?”, repetí.
Silencio.
Entonces Nadia susurró: “Unos meses. Simplemente… pasó. A veces, encuentras a tu verdadero amor en el último sitio en el que pensarías buscarlo”.
Algo dentro de mí se entumeció.
“Simplemente… pasó”.
Unos meses.
Meses sentada junto a Valerie en los hospitales mientras Zion me mandaba mensajes preguntándome cómo estaba su madre.
Meses en los que Nadia me llamaba para preguntarme si necesitaba algo.
¿Y “encontrar a tu verdadero amor”?
Miré a mi hermana y sentí náuseas.
Meses sentada al lado de Valerie en los hospitales
“Me sonreías a la cara mientras te acostabas con mi esposo”.
Nadia se echó a llorar.
“Y tú…”, me volví hacia Zion. “Podrías haber pasado tiempo con tu madre en vez de tener una aventura con mi hermana. Me das asco”.